jueves, 17 de abril de 2014

"La hija de Robert Poste" de Stella Gibbons

Al principio es capaz de sacarte una carcajada o dos. Puede que incluso tres. Sin embargo, debe sucederle lo mismo que a las películas de comedia. Que conforme avanza, va perdiendo la gracia el asunto, volviéndose de un serio casi novelesco (tiene gracia la conjunción de la frase...) lo que antes era descrito como "una novela desternillante".
Casi como si la autora, Stella Gibbons, se hubiera cansado de recurrir tanto al humor rebuscado como el humor sencillo, que a la gran mayoría gusta. Sobre todo a mí.

Sinceramente, estropea el encanto de la novela que pasemos de ambientarlo como quien dice en el siglo XIX, para luego pasar, de forma inesperada y con un estruendo horrible, la presencia del automóvil. Queda completamente fuera de lugar y ya no hablemos de la televisión (que, aunque no sea un anacronismo, sienta bastante mal).

Cuando ya vas tirando prácticamente hacia el final (unos cinco o seis capítulos), la protagonista, Flora Poste, siente el empuje de la pluma de la autora por acabar de una vez por todas con todo el embrollo que comenzó, al inicio, de una forma muy difuminada, imprecisa, que provoca en el lector la pregunta ¿a dónde diablos lleva toda esa palabrería? Porque no es como Ana de las Tejas Verdes, que la jovencita era todo boca y codos porque no se callaba ni debajo del agua... aquí intercala las acciones mundanas con unas descripciones demasiado descriptivas (válgame la redundancia) sobre el paisaje. Como si se detuviera a mirar por la ventana y se dijera.... "¡Ah, sí! El paisaje...".

Ciertamente, cuesta un tanto creer el destino final de la vieja tía Ada Doom, pero bueno, supongo que se puede llegar a dar si Flora pasó tantísimo tiempo hablando con ella.

Flora, la que decidió cambiar a todos los de la granja para que fueran "felices"... Ese es el propósito de la novela, que al principio resulta cómica, más adelante solo de cuando en cuando y luego termina de perderla por completo, haciendo sonreír al público muy vagamente. Pocas novelas que se consideran a sí mismas graciosas y "desternillantes" han logrado hacerme reír hasta la última página. Las cuento con los dedos de una mano...

Resulta bastante doloroso que no se nos quiera desvelar el "secreto" que empujó a Flora hacia esa granja tan infeliz al principio, destartalada y bajo el dominio de la tía Ada Doom... y el secretillo que la mantenía falsamente loca. Muy doloroso.

El final no sé muy bien cómo juzgarlo, pues parece más bien una manera de lograr que todos (absolutamente todos) los personajes terminen con un bonito final bien enlazado y anudado y, además, para llevar.

Aun así, es libro entretenido para leer cuando el aburrimiento apremia o sencillamente cuando esperas a que llegue el metro (de una vez por todas).

Puntuación: 6/10



3 comentarios:

  1. ¿Es curioso, no? Muchas veces clasifican de desternillante una novela supuestamente de humor que ha tenido mucho éxito y luego a lo mejor es un ascazo. ¿Sabes como se llama eso? Lameculos xDDDD

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  2. Me encantó "Ana de las Tejas Verdes". Hace mucho tiempo que lo leí (tendría unos doce años o así...) pero aún así guardo un grato recuerdo :P A pesar de que esta novela tiene sus defectillos, la leeré y ya te diré mi opinión ^-^

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  3. Suele ser bastante raro que una comedia lo sea realmente de principio a fin, después de todo, siempre debe haber un inicio, nudo y desenlace. Aún así, reconozco que una de las novelas que me hizo reir de principio a fin fue Nirvana

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