lunes, 15 de septiembre de 2014

Crítica de "Deseada, la sumisión de una ladrona"

Este es uno de los pocos libros eróticos que he empezado a leer (el otro es aún más penoso). Se titula Deseada, la sumisión de una ladrona; por su título uno no se puede esperar gran cosa... lo cual ya te prepara o bien para un rato bien pasado o para el mayor chasco que te puedas haber llevado. En cuyo caso, esto es el segundo. (A no ser que quieras leerlo solo con una mano, claro).

Ya desde un primer momento, el que es el afectado por la ladrona, la secuestra para someterla... Ajá. Como libro erótico que es es lógico que la mujer secuestrada se deleite a lo largo de la novela con las mil y una herramientas de seducción que impone el hombre... ¡¡pero no a mitad del primer capítulo!!

¿Cómo puede ser que alguien se funda porque a otra persona le has hecho sangrar una oreja a base de mordiscos? Eso duele. Y mucho.

Una pregunta un poco estúpida es cómo es posible que el hombre mantenga inmóvil a la mujer, que por cierto quiere largarse a pesar de todo lo que responde su cuerpo, y al mismo tiempo saque de un cajón lejano las herramientas necesarias... ¿Tiene los brazos elásticos? ¿Es un pulpo? ¿Y cómo es que a nuestra "inteligente" protagonista se le ocurre intentar escapar cuando el tío está lo más cerca posible de ella? Vaya, como ladrona superbuena que es, mucho cerebro no tiene. Supongo que la frase "Y ella estaba tan cabreada por estar atada e indefensa..." lo justifica todo, ¿no? Vamos, que le falta el tono sensual de fondo.

¿Desde cuando los tangas son prendas cómodas para ir a trabajar? ¿A qué fue realmente Abby (que es así como se llama la "experta" ladrona), a seducir o a robar? Esperemos que el Gremio de los Ladrones tome nota sobre llevar tangas para ir a robar, dado que parece la ropa más cómoda.

A mitades vemos a la mujer ya comiéndose con los ojos al macho secuestrador... llegados a este punto te dices... ¿No será un matrimonio intentando recuperar la chispilla?

En fin, el libro, si es que sirve para pasar el rato, es para aquellas personas que no buscan una literatura erótica muy complicada y sí una manera rápida de entrar en calor... Pero vamos, que si se quiere algo bueno de verdad, solo hay que leer a Cuentos Íntimos.

Puntuación: 4/10

Pasto de cabras.

lunes, 8 de septiembre de 2014

"Crepúsculo", un libro de lo más normal

Recientemente me leí ese primer libro de tan famosa saga (ya llevaba tiempo intentando vencer a mi voluntad y leérmelo), empezando por enésima vez los capítulos de nuevo, con la mente en blanco y cambiando detalles visuales con tal de que se me hiciera llevadero.

Te llevas una sorpresa cuando descubres que, si ignoras lo que la publicidad de la película te intenta vender y lo que has ido oyendo al respecto de gente que no se lo ha leído pero que ha visto la película, es un libro de lo más normal, con los cabos bien atados y que nos ofrece una nueva visión de los vampiros.

Sí, señor. Una nueva visión. Porque, ¿acaso no hay autores menos conocidos que han ido variando la faceta del vampiro conforme gustaba (por ejemplo P. N. Elrod) y seguro que no hemos oído ni la mitad de quejas al respecto? Curioso, ¿no?

La trama principal del libro se centra en una chica desastre de nombre Isabella que cambia de ciudad porque su madre se va con su padrastro a Florida y ella quiere irse a Forks con su padre, Charlie. Allí conoce de vista a tan famoso vampiro, Edward Cullen. No son todo miraditas de amor nada más verse. De hecho, el vampiro tiene una reacción bastante lógica para con ella, ya que, según confiesa más adelante, Isabella tiene un aroma delicioso.

Como trama secundaria y para darle un poco de vidilla a la vida de Isabella, aparece un trío de vampiros de visita, de otro aquelarre y se encuentran con Isabella. Uno de ellos, un rastreador, se obsesiona con su aroma y decide darle caza.

Y no digo como termina porque sería mucho spoiler para una crítica.

Isabella no es un superpersonaje que puede con todo y sale indemne de una batalla (si es que a eso se le puede llamar batalla). Es un personaje cobardica, miedosa, torpe, que se menosprecia a sí misma varias veces y que parece que su autoestima mejora cuando se hecha novio. Bastante realista, a mi parecer.

Lo único que podemos hacerle fruncir el ceño es que crea con tanta facilidad la historia de vampiros y hombres lobo. Que por cierto, hay que ver cómo se le va la pinza a Bill Black, ¿eh? Es como Van Helshing, en Drácula. Ja, ja, ja, ja... Ais.

Respecto a Jacob Black, más que un triángulo amoroso, es un cero a la izquierda. No tiene ese afán imposible por ponerse una camiseta y es el chaval más normal del mundo.

Es un libro para pasar el rato y no está mal a pesar de todo lo que se pueda haber oído sin haberlo leído.

Puntuación: 6/10

PD: Tiene partes aburridas, que es como ver a dos enamorados diciéndose lo mucho que se quieren mil veces.