lunes, 8 de septiembre de 2014

"Crepúsculo", un libro de lo más normal

Recientemente me leí ese primer libro de tan famosa saga (ya llevaba tiempo intentando vencer a mi voluntad y leérmelo), empezando por enésima vez los capítulos de nuevo, con la mente en blanco y cambiando detalles visuales con tal de que se me hiciera llevadero.

Te llevas una sorpresa cuando descubres que, si ignoras lo que la publicidad de la película te intenta vender y lo que has ido oyendo al respecto de gente que no se lo ha leído pero que ha visto la película, es un libro de lo más normal, con los cabos bien atados y que nos ofrece una nueva visión de los vampiros.

Sí, señor. Una nueva visión. Porque, ¿acaso no hay autores menos conocidos que han ido variando la faceta del vampiro conforme gustaba (por ejemplo P. N. Elrod) y seguro que no hemos oído ni la mitad de quejas al respecto? Curioso, ¿no?

La trama principal del libro se centra en una chica desastre de nombre Isabella que cambia de ciudad porque su madre se va con su padrastro a Florida y ella quiere irse a Forks con su padre, Charlie. Allí conoce de vista a tan famoso vampiro, Edward Cullen. No son todo miraditas de amor nada más verse. De hecho, el vampiro tiene una reacción bastante lógica para con ella, ya que, según confiesa más adelante, Isabella tiene un aroma delicioso.

Como trama secundaria y para darle un poco de vidilla a la vida de Isabella, aparece un trío de vampiros de visita, de otro aquelarre y se encuentran con Isabella. Uno de ellos, un rastreador, se obsesiona con su aroma y decide darle caza.

Y no digo como termina porque sería mucho spoiler para una crítica.

Isabella no es un superpersonaje que puede con todo y sale indemne de una batalla (si es que a eso se le puede llamar batalla). Es un personaje cobardica, miedosa, torpe, que se menosprecia a sí misma varias veces y que parece que su autoestima mejora cuando se hecha novio. Bastante realista, a mi parecer.

Lo único que podemos hacerle fruncir el ceño es que crea con tanta facilidad la historia de vampiros y hombres lobo. Que por cierto, hay que ver cómo se le va la pinza a Bill Black, ¿eh? Es como Van Helshing, en Drácula. Ja, ja, ja, ja... Ais.

Respecto a Jacob Black, más que un triángulo amoroso, es un cero a la izquierda. No tiene ese afán imposible por ponerse una camiseta y es el chaval más normal del mundo.

Es un libro para pasar el rato y no está mal a pesar de todo lo que se pueda haber oído sin haberlo leído.

Puntuación: 6/10

PD: Tiene partes aburridas, que es como ver a dos enamorados diciéndose lo mucho que se quieren mil veces.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Déjanos tu opinión al respecto :3